La seguridad de los turistas en Real de Catorce ha quedado en segundo plano ante la negligencia de la administración de Javier Sandoval en complicidad con el complejo turístico El Templo, administrador de la Tirolesa. Tras la difusión de un video que encendió las alarmas, la Coordinación Estatal de Protección Civil clausuró una vez más la atracción, derivado del abandono técnico y administrativo que ambos decidieron ignorar.
Mauricio Ordaz, titular de la dependencia estatal, señaló que Javier Sandoval ha sido omiso en su responsabilidad como primer respondiente. A pesar de que la normativa exige vigilancia constante, el municipio permitió que la atracción operara en condiciones de riesgo. Durante la revisión, la empresa «El Templo» no pudo presentar una sola bitácora de mantenimiento, lo que significa que no hay evidencia alguna de que los cables, poleas y estructuras hayan recibido atención técnica en meses o años, poniendo en riesgo de muerte a los usuarios.
La falta de control es tal que, mientras la empresa intentaba justificarse alegando protocolos de peso específicos para los usuarios, la inspección estatal descubrió que el operador de la tirolesa no tenía la mínima capacitación. Al ser cuestionado, el trabajador desconocía totalmente la dinámica de peso permitida para lanzar a las personas, una falla operativa básica que demuestra que la seguridad en el complejo es inexistente.
Este incidente refleja un patrón de complicidad, pues con esta, ya son seis las clausuras que acumula la tirolesa en lo que va de la administración de Javier Sandoval. Tanto la empresa «El Templo» como el Ayuntamiento han sido señalados por su omisión el los protocolos, solapando una atracción que se ha convertido en una trampa para los visitantes ante la mirada complaciente de las autoridades municipales que, debiendo ser los primeros en vigilar, prefieren el silencio.
