Mientras el Altiplano potosino enfrenta crisis de desigualdad, el municipio de Guadalcázar se ha convertido en el símbolo de un marcado contraste con una población atrapada en el rezago social frente a una clase política que percibe salarios superiores incluso a los de la capital del estado.
Según los informes más recientes del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) y los reportes de Rezago Social 2025, Guadalcázar mantiene indicadores críticos. El municipio presenta una de las tasas más altas de pobreza en la región, donde más del 45% de la población rural vive bajo condiciones de carencia severa.
De acuerdo a las mediciones de ingresos del CONEVAL y Data México, el salario promedio mensual de un habitante en este municipio apenas ronda los $4,820 pesos. Esta cifra es insuficiente para cubrir la canasta básica alimentaria en muchos hogares, especialmente en las zonas rurales donde el acceso a servicios de salud y seguridad social sigue siendo un reto.
A pesar de esto, la nómina municipal cuenta una historia diferente. Reportes de transparencia y organizaciones civiles como Ciudadanos Observando han denunciado que el actual alcalde de Guadalcázar, Gumaro Verdín Puente, percibe un sueldo que asciende a los $106,335 pesos mensuales brutos.
Este salario es particularmente polémico porque supera al de la capital del estado y se mantiene bajo una opacidad sistemática en los tabuladores de regidores y funcionarios. Mientras un ciudadano promedio en Guadalcázar tendría que trabajar casi dos años para reunir lo que el alcalde Gumaro Verdín Puente gana en un solo mes, el municipio sigue estancado en los primeros lugares de marginación.
Mientras los datos del CONEVAL dicen que el rezago educativo y la falta de infraestructura básica como agua y drenaje son las urgencias reales, el presupuesto de egresos del municipio de prioridad a gastos de nómina. La gran vida de los políticos locales, evidenciada en camionetas de lujo y megafiestas, se financia con recursos que deberían estar destinados a combatir el grado de rezago social que el CONEVAL clasifica como alto.
La emigración hacia los Estados Unidos o hacia Matehuala o San Luis Potosí sigue siendo la única política de desarrollo efectiva para los jóvenes de Guadalcázar, quienes ven cómo el dinero se queda estancado en las oficinas del palacio municipal.
