Las familias dedicadas al campo en el municipio de Santo Domingo atraviesan una situación crítica debido al incremento constante en el robo de sus animales. Lo que antes se veía como un problema aislado, hoy se ha convertido en una preocupación diaria para los habitantes que dependen del ganado, quienes ven cómo su patrimonio desaparece sin que se logre poner un alto a los responsables.

Los robos ocurren principalmente durante la noche, momento en el que los delincuentes aprovechan la oscuridad y la soledad de los potreros para llevarse el ganado. Los afectados comentan que los delincuentes parecen conocer bien las rutas y los horarios, lo que les permite actuar con rapidez y evitar ser detectados mientras trasladan a los animales.

A pesar de que los campesinos han solicitado apoyo en repetidas ocasiones, la respuesta de las autoridades no ha sido suficiente para resolver el problema. La falta de vigilancia en los caminos rurales y la dificultad para rastrear el ganado robado han hecho que los habitantes se sientan desprotegidos. Muchos aseguran que, aunque presentan sus quejas, no se ven resultados claros ni detenciones que ayuden a disminuir estos incidentes.

Para los campesinos de esta zona, perder una vaca o un caballo es un golpe directo al sustento diario. Existe un sentimiento de impotencia entre la comunidad, ya que el esfuerzo de meses de trabajo se pierde en una sola noche. Los pobladores piden que se tomen medidas urgentes y que se asigne más personal de seguridad para vigilar las zonas rurales antes de que la situación se vuelva todavía más difícil de controlar.

Por Editor3