La presidenta Claudia Sheinbaum concluyó su gira por San Luis Potosí con la inauguración de la Universidad «Rosario Castellanos», un evento que, aunque cumplió con la entrega de infraestructura, estuvo marcado por la falta de contacto con los medios y el descontento de la militancia local.
A pesar de la relevancia del evento, la presidenta mantuvo una postura distante con la prensa. Al término de la inauguración, se retiró sin dar declaraciones ni entrevistas, limitándose a los discursos oficiales emitidos durante el acto. Esta actitud reforzó la crítica de quienes consideran que los detalles de la visita, como los planes de vivienda y transporte, no fueron novedades, sino temas que ya se manejan habitualmente en sus conferencias diarias desde la capital del país.
El ambiente fuera del evento fue menos festivo. Un grupo de simpatizantes de Morena manifestó su molestia al no poder ingresar al recinto. Los manifestantes señalaron que los lugares fueron ocupados mayoritariamente por personas vinculadas al Partido Verde, dejando fuera a quienes aseguran ser la base fundadora del movimiento de la transformación en el estado.
Este bloqueo generó discusiones y reclamos, evidenciando que la relación entre los seguidores de Morena y los del Partido Verde en San Luis Potosí sigue siendo tensa y complicada. Sin embargo deja mucho que desear la logística del partido de la presidenta, pues las bases estatales no abogaron para que sus propios seguidores entraran al evento.
Lo ocurrido en Soledad de Graciano Sánchez deja la pregunta abierta si realmente están listos los militantes de Morena y el Partido Verde para trabajar como una sola fuerza
Aunque a nivel nacional se presentan como aliados inseparables, en el terreno local la lucha por los espacios y el protagonismo es evidente. El hecho de que militantes de Morena se sintieran excluidos en una visita de su propia presidenta sugiere que la unión entre ambos partidos es más un acuerdo de cúpulas que una realidad aceptada por sus seguidores en las calles.
