La política en el estado dio un giro inesperado esta semana. Tras el veto del gobernador Ricardo Gallardo a la reforma que obligaba a postular solo a mujeres para la gubernatura en 2027, las estrategias de los partidos políticos han entrado en una fase de pausa. Lo que parecía una regla escrita para la próxima elección desapareció por ahora, y esto ha cambiado el ánimo en las estructuras de la entidad.
Para el PAN y el PRI, esta noticia ha sido recibida con alivio, ambos partidos tenían una preocupación que quitaba toda posibilidad de contender a Enrique Galindo Ceballos, alcalde de la capital y perfil más fuerte en las encuestas actuales. Con la ley anterior, Galindo quedaba fuera de la competencia automáticamente por ser hombre.
Hoy, con la reforma frenada, la oposición «respira» y prevé reactivar los planes para impulsar al presidente capitalino. Esto les devuelve una carta competitiva y les permite dejar de buscar candidatos a las carreras y concentrarse en fortalecer su alianza.
El movimiento del gobernador también puso en pausa los planes de Morena. El partido del Gobierno Federal se oponía a la ley para evitar lo que llamaban un acto de nepotismo, pero ahora enfrentan el reto de decidir si competirán junto al Partido Verde a nivel estatal o si buscarán una figura propia en un escenario sin restricciones de género.
Aunque todavía falta tiempo para las votaciones de 2027, el ambiente político en San Luis Potosí se cocinaa fuego alto.Con todos los perfiles nuevamente sobre la mesa, los ciudadanos verán en los próximos meses un aumento en los movimientos políticos, ya que ahora nadie tiene el camino asegurado y todos los partidos están ajustando sus piezas para una competencia que promete ser mucho más cerrada de lo que se pensaba.
